Personas egocéntricas, egoístas, irresponsables, inútiles,
presuntuosas, sabelotodo, orgullosas, envidiosas, acaparadoras, incultas,
insensibles, ignorantes, irreflexivas…incluso todas estas personas pueden tener
su cabida en cualquier organización, si se comprometen con los objetivos
colectivos. Dejando aparte sus defectos, todas las personas pueden aportar
“cosas” a la organización. Las únicas personas que sobran en cualquier
organización son las malas personas.
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